La etapa entre el primer y el tercer año de tu hijo es un torbellino de descubrimientos, primeras palabras y pasos tambaleantes. Como madre o padre, observas cada nuevo gesto y celebras cada logro. Pero a veces, en medio de esta alegría, surge una duda: ¿su desarrollo va por el camino esperado? ¿Por qué no me mira cuando le hablo? ¿Por qué alinea sus juguetes en lugar de jugar con ellos?
Si estas preguntas resuenan contigo, no estás solo. Entender las señales de alerta temprana del Trastorno del Espectro Autista (TEA) no se trata de buscar etiquetas, sino de encontrar respuestas y, lo más importante, de abrir la puerta a un apoyo temprano que puede marcar toda la diferencia.
Basándonos en la evidencia científica y en las guías pediátricas internacionales, aquí te explico de manera clara qué observar.
Área Clave 1: La Interacción Social y la Comunicación
La comunicación va mucho más allá de las palabras. En los niños pequeños, se trata de la conexión, de ese “ida y vuelta” social. Presta atención si de forma consistente notas:
- Poco Contacto Visual: Tu hijo evita mirarte a los ojos, o su contacto visual es muy breve e infrecuente.
- No Responde a su Nombre: Hacia los 12 meses, un niño suele girarse al escuchar su nombre. Una señal de alerta es si parece no escucharte, aunque sí reacciona a otros sonidos.
- No Señala para Compartir Interés: Alrededor de los 14-16 meses, los niños usan su dedito para mostrarte algo que les parece interesante (un avión, un perro). La ausencia de este gesto, o el usar tu mano para señalar en vez de la suya, es una señal importante.
- Falta de Sonrisa Social Recíproca: No te devuelve la sonrisa cuando le sonríes.
- Retraso en el Lenguaje o Uso Inusual del Mismo: No balbucea hacia los 12 meses, no dice palabras sueltas a los 16 meses, o no junta dos palabras a los 24 meses. También puede ocurrir que aprenda algunas palabras y luego las pierda, o que repita frases que escucha (ecolalia) sin un propósito comunicativo.
- No Participa en Juegos de Imitación: No imita gestos simples como aplaudir, decir adiós con la mano o hacer “caritas” alrededor de los 18 meses.
Área Clave 2: La Conducta, el Juego y los Intereses
El juego es el trabajo de los niños y nos dice mucho sobre su mundo interior. Las conductas repetitivas o intereses restringidos son la segunda gran área de señales tempranas.
- Movimientos Repetitivos: Aletea las manos, se mece, gira en círculos o camina de puntillas de forma frecuente.
- Juego Inusual o Poco Funcional: En lugar de hacer rodar un cochecito, se enfoca en girar sus ruedas una y otra vez. Alinea juguetes de forma precisa o los apila sin un fin de juego simbólico.
- Intereses Muy Específicos e Intensos: Muestra una fascinación inusual por objetos como ventiladores, luces o partes específicas de un juguete.
- Adherencia Estricta a las Rutinas: Se angustia intensamente ante pequeños cambios. Por ejemplo, necesita seguir siempre la misma ruta para ir al parque o comer en el mismo plato.
- Reacciones Sensoriales Inusuales: Puede ser hipersensible a sonidos, luces o texturas (se tapa los oídos, le molestan ciertas ropas) o, por el contrario, hiposensible (busca presión fuerte, no parece sentir dolor).
Un Punto Clave: No Te Alarmes Antes de Tiempo
Es fundamental recordar que cada niño tiene su propio ritmo. Observar una o dos de estas señales de forma aislada no significa que tu hijo tenga autismo. Lo que buscamos es un patrón consistente y persistente de varias de estas características a lo largo del tiempo.
Las guías de la Academia Americana de Pediatría recomiendan una vigilancia activa del desarrollo en todas las visitas de control y una prueba de cribado específica para autismo a los 18 y 24 meses.
¿Qué Hago si Tengo Dudas?
Tu intuición como padre o madre es poderosa. Si has identificado varias de estas señales y sientes que algo no va bien, el camino a seguir es:
- Habla con tu Pediatra: Expresa tus preocupaciones de forma clara y con ejemplos concretos.
- No esperes: El mantra en el neurodesarrollo es “intervención temprana”. Actuar a tiempo es el mayor regalo que puedes darle a tu hijo.
- Busca una Evaluación Especializada: Un diagnóstico formal debe ser realizado por un equipo de profesionales con experiencia en trastornos del neurodesarrollo.
Recuerda, la información es poder. Identificar estas señales no es para preocuparse, sino para ocuparse. Es el primer y más valiente paso para entender a tu hijo y darle las herramientas que necesita para alcanzar su máximo potencial.
Si estas dudas resuenan contigo y buscas una guía experta y empática para entender qué está pasando y cuáles son los siguientes pasos, estoy aquí para ayudarte.
Agenda una consulta y exploremos juntos el camino a seguir.
Con cariño y compromiso,
Dra. Diana Flores
Este artículo se basa en las recomendaciones y la evidencia científica de instituciones como la Academia Americana de Pediatría (AAP), el Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención del Reino Unido (NICE) y estudios de referencia en el campo del diagnóstico temprano.

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